martes, 31 de enero de 2012

LA CENTRAL DEL AMOR (II)

PARTE II

- (Hombre) A Tomás le había dado un soplo de repente. Me llamó Lupe, su mujer, para decírmelo. Al salir de aquella reunión empezó a encontrarse mal, como con vahídos. Él solo quería llegar a casa y tumbarse un poco sobre la cama a descansar un rato, pero Lupe no le dejó. Si Tomás estaba asustado con todo aquello que estaba pasando en la fábrica, ella lo estaba el doble. Debe ser como un sexto sentido que tienen las mujeres embarazadas, que son protectoras, pero Lupe ya sabía que no había mucho que pudiera hacer. Y que a partir de ese momento, cada día iba a ser como un regalo.

- (Anciana) A veces buscar una razón a las cosas solo sirve para justificar la espera. Pero si ya no hay esperanza, no queda otra mirada que no sea hacia delante… Mi hija lo sabía. Ya no existía otra cosa en la que pudiera creer.

- (Hombre) La Junta de la Comunidad Autónoma hizo públicos los informes sobre la central y la planta de residuos plásticos unos días después, y Exporitex nos informó de que habíamos estado expuestos a material contaminante y nocivo para la salud. Trabajamos durante años con productos cancerígenos. Allí el que cogía un catarro cogía algo más que un resfriado. Salieron más casos a partir de entonces, de intoxicaciones y enfermedades raras.

Imágenes de la comparecencia en la que se informaba de los resultados de las pruebas realizadas en la fábrica de Calatrava de Orduña)



El director muerto había caído por un cáncer linfático por lo que supimos entonces. Había además una treintena de casos declarados, y todavía más seguimientos de otros posibles afectados. También otros tantos vecinos de la comarca estaban con síntomas y problemas derivados de aquello. Venancio estaba en la lista, de Alejo no se sabía nada. Creo que él ya estaba metido en otra lista… Tomás tampoco estaba, aquello solo contaba hasta finales del año anterior. Pero desgraciadamente esa lista no había hecho más que empezar a llenarse.

- (Anciana) A mi hija no hacía falta explicarle mucho las cosas que pasaban delante de ella para que las entendiera. El cáncer no les dolió mucho a ninguno de los dos cuando se lo dijeron. Ya lo sabían. Solo les quedaba una cosa por la que sentir: el pequeño Iván, mi nieto. Todavía tenía que nacer, y en un momento en el que sonreír costaba un mundo.

- (Hombre) Cuando vi a Tomás a las semanas, calvo por la radioterapia, me impactó muchísimo. No sabía qué decirle. Igual que él, ese podía ser yo. Tomás y yo siempre habíamos estado juntos. Pero ese día no vi a mi hermano en esos ojos. No estaba ahí…

(Imágenes de fotografías de Tomás calvo en el periodo de radioterapia y de su enfermedad) 
Música: Joe Hisaishi - The name of life (Instrumental) BSO El viaje de Chihiro



Se fue en un mes, sin hacer ruido. El primer muerto oficial por la contaminación de la fábrica de Calatrava de Orduña. Ese fue su título. Hermano admirable, amigo entrañable, hijo granuja… Y padre perfecto. Seguro que lo hubiera sido...

- (Anciana) Mi hija se quedó sola. Con un bebé en las entrañas y en mitad de su embarazo… La fuerza la llevaba dentro de sí misma. Era lo que tiraba de ella.

- (Hombre) Todos fuimos pasando reconocimientos médicos. Quien más, quien menos, todos teníamos algo de contaminación. Algunos demasiado, otros casi nada. A mí no me había afectado la exposición, pero pronto dábamos con alguien que había caído bien enfermo.

- (Anciana) Pero el mal que no se escucha es el más difícil de combatir.

- (Hombre) El susto nos lo llevamos con Lupe. La obligaron a hacerse el chequeo, aunque no trabajase en la fábrica. Y más en su estado, embarazada. Fue ahí cuando conocimos lo que duele la vida.

- (Anciana) Mi hija perdió el bebé que esperaba. Tenía malformaciones a causa de la radiación, le había dañado el corazón y los pulmones, que no se le desarrollaron. Mi hija no llegaba a los 6 meses de embarazo en aquel entonces. Había perdido en muy poco tiempo las 3 vidas por las que vivía: la de Tomás, la de Iván, y la suya propia…

- (Hombre) Estuvimos con ella, acompañándola, durante días. No queríamos dejarla sola.

- (Anciana) Pero mi hija es muy suya. Y un día se fue...

- (Hombre) Se escapó. No nos asustamos mucho porque sabíamos que Lupe no iba a hacer nada raro, pero no sabíamos por dónde andaba. Yo pensé que se habría ido a León, a la casa de su hermana, o a olvidarse de todo unos días. 

- (Policía del pueblo) Guadalupe vino por la noche a la Jefatura. Me había llamado un rato antes por teléfono desde un número desconocido, debía ser una cabina. Me dijo que quería hacer algo, pero quería que fuera legal. Aquí en Calatrava nos conocemos todos, es un pueblo pequeño, y sabía lo que le había pasado a ella, y que no podía ser nada malo lo que tuviera que decirme.

- (Hombre) Me llamó Eduardo, el Guardia Civil que trae patrulla por Calatrava y que lleva la Jefatura del pueblo, que es amigo nuestro y de todos. Me dijo que Lupe estaba con él allí, y que llamaba para tranquilizarnos, que le había dicho Lupe que llevaba dos días sin pasar por casa.

- (Guardia Civil) Me dijo que quería abrir el pequeño hospital médico de curas abandonado del pueblo, que se había usado durante la guerra, y que fue clínica de paso para el ejército hasta que se murió Franco, porque estaba cerca de un campo de tiro militar. Como un pequeño ambulatorio. Decía que no quería forzar la entrada, ni hacer ninguna locura. Lo hubiese entendido si hubiera querido hacerlo, pero Guadalupe tenía una idea. Y mucha voluntad de persuasión.



- (Anciana) Yo fui la primera en llegar allí. A las 8 de la mañana estaba llamando a mi hija a la entrada del hospital. Al entrar vi que los suelos estaban fregados y las cosas estaban limpias. La ventanas abiertas. Se notaba un poco de olor a lejía y amoniaco. Del hospital quedaban algunas sillas, los hierros de los camastros, las pilas de los lavabos y los baños.

- (Hombre) Al parecer había estado limpiando toda la noche, aprovechando que allí dentro aún llegaba la corriente. Había estado gastándose el dinero del despido de Exporitex en material sanitario y en cosas para retomar el funcionamiento de ese sitio.

- (Anciana) Cuando vi a mi hija, estaba sentada en una silla, mirando a la pared de la sala de espera principal del recibidor, detrás del mostrador. Acababa de colocar algo allí. Lupe se giró, y me miró. Se volvió a mirar a la pared y yo fui hacia allá con ella. Había colgado un cuadro, con el jersey de punto que le había hecho a mi nieto y que le regalé en Navidad. Le había puesto un marco y lo había colocado allí… Debajo había escrito con un rotulador rojo "La central del amor. De Tomás e Ivan". Me quedé allí a su lado mirándolo, llorando con ella.

- (Guardia Civil) En una semana aquello se convirtió en un lugar de peregrinaje para todos los vecinos de Calatrava de Orduña. Todo el mundo arrimó el hombro y ayudó lo que pudo. Guadalupe quería ayudar a todo el que lo necesitase. 

- (Hombre) Lupe tenía una vida en la que servir a un marido enfermo y a un hijo que venía en camino. Se le fueron los dos, pero ella no renunció a seguir sirviendo y dando la vida por los demás.

(Imágenes de "La central del amor" desde dentro, su funcionamiento, su vida, la gente que está allí, los vecinos del pueblo que la visitan y las actividades que allí se realizan)

- (Anciana) "La central del amor" es el nombre del sitio en el que se cuida a todos los enfermos del pueblo que salieron de aquella pesadilla que fue la fábrica de plásticos. Mi hija la fundó y dio los primeros pasitos, a empujones. Luego el resto del pueblo y de la comarca hicieron el resto. 

- (Guardia Civil) Ese sitio ahora es el hospital, la escuela, el bar, el centro de reuniones, el comedor social, la iglesia, la biblioteca, y hasta el principal monumento del pueblo. 

- (Hombre) Ahora "La central del amor" da cobijo a unas cincuenta personas, afectadas directa o indirectamente por la contaminación de la fábrica. Algunos no lo superaron, otros siguen aquí desde que se abrió, y también se trata a los niños que han sufrido las consecuencias de la radiación. Desde que ocurriera todo aquello, ha habido una decena de casos de embarazos con niños que han arrastrado problemas de salud y que han sufrido leucemia. Pero aquí están todos los que salieron adelante, y no se van de aquí por nada del mundo.

- (Anciana) Mi hija siempre fue mucho de Corín Tellado, por lo del nombre así tan romántico, pero ha demostrado que no se puede ser más buena que ella.

- (Guardia Civil) Quizá nunca vivió para ella. Nunca quiso dejar de vivir, aunque fuera haciéndolo para los demás.

- (Hombre) Era la mejor manera de seguir con Tomás, y demostrarle lo que le quería. A él y a su hijo. Y darle todo lo que tenía para ofrecerles en la vida que tenían por delante. 

- (Lupe) No. Yo creo que al final no he hecho otra cosa que no sea tratar de convencer a los demás para que sean felices. Y que sueñen. Da igual que no se nos cumplan luego esos sueños. Tendremos que imaginarnos otros. Pero siempre existen más sueños...

- (Daniel, niño con la pulsera amarilla) ¿Mi sueño?. Pues yo quiero ser cantante. Y marcharme de conciertos, y ser tan viejo como el de los Rolling Stones.

- (Pablo, niño de la pulsera azul) Yo quiero echarme una novia… Jajajaja (se ríe a carcajadas). Bueno, vale, en serio. Pues…… quiero jugar al fútbol en el Bernabéu, contra el Atlético de Madrid. Y meterle un gol, de chilena. Pero no sé si lo celebraría, porque mi madre es del Atleti y seguro que luego se iba a enfadar conmigo...

- (Alfredo, niño de la pulsera negra) Pues mi sueño es ser así toda la vida. Y que Lupe también lo sea, y no se vaya nunca. Y los demás del pueblo. Yo no sé qué es lo que pasaría en esa fábrica, pero creo que hemos tenido mucha suerte. No me importa estar enfermo, o no tener pelo. Pero no quiero perder la alegría que siento aquí.

(Imágenes ralentizadas de los niños jugando, y de toda la gente sonriendo, en blanco y negro, y otras en color, intercaladas)

Música: Coldplay - Strawberry Swing



- (Anciana) Al final la vida me enseñó que sí que había algo con lo que luchar contra el mal que no se escucha. El cariño que se ve, y el amor que podemos sentir, gracias a los demás…

Imagen a negro.

FIN

LA CENTRAL DEL AMOR (I)

Plano de las manos de un niño, lleva una pulsera amarilla.

- (En off) Hola. Yo soy Daniel, pero todos me conocen como "El Rubio". Tengo trece años y nací en Calatrava de Orduña. Llevo dos años viviendo aquí, con mi madre, y me encanta. Me gusta tocar la guitarra, o bueno, en realidad lo que me gusta es ponerme a saltar en la cama haciendo como que toco, y pegar gritos cantando como si fuera un rockero. 

Plano de las manos de un niño, lleva una pulsera negra.

- (En off) Yo soy Alfredo, o Fredy, pero también me llaman Moreno. Es el apellido de mi padre, y la verdad es que en el colegio todos los profesores me llamaban así. (…) Tengo quince años y me he pasado los últimos cinco aquí dentro. (…) No te voy a engañar, a veces hecho de menos lo que hay fuera, pero creo que allí no nos echan de menos a nosotros. Y la verdad, no me importa. No saben lo que se pierden. (...) Este sitio es el mejor del mundo. No lo cambiaría por nada.

Plano de las manos de un niño, lleva una pulsera azul.

- (En off) Mi nombre es Pablo, y mi pulsera es de color azul. (…) Ellos tratan de reírse de mí porque soy el más pequeño, pero lo que no saben es que no tengo ni un pelo de tonto.



En la imagen vemos a los niños agarrados por los hombros, mirando sonrientes a la cámara y posando, riendo y hablando entre ellos. Todos están calvos. Los reconocemos por el color de sus pulseras. 

Mientras se ven imágenes de los chavales en su vida cotidiana, riendo y jugando entre ellos y con la gente que les rodea.
- (En off) Lo de llevar pulseras nos gusta, lo vimos en una serie de la tele, y nos gustó. Es como nuestra marca, el sello de nuestro grupo. Todos los amigos llevamos una.

- (En off) Aquí somos todos felices. Calatrava es el lugar más bonito del mundo, y el sitio donde está la gente más buena. Da igual lo que ocurriera en el pasado, pero no me quiero ir de aquí hasta que me muera… Aunque tuviera que morirme dentro de mucho tiempo.

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(Suena "Mother", de la BSO de "El verano de Kikujiro" - Joe Hisaishi)



TÍTULO: La central del amor

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Imágen a negro. 
Abre con imágenes en blanco y negro del pueblo y los vecinos en los años noventa, grabaciones caseras, vídeos domésticos, vidas cotidianas, bodas, comuniones… 

- (Hombre) Calatrava era un lugar feliz. La gente iba y venía, vivían la vida sin preocuparse por cosas demasiado estúpidas. Yo me emborraché, me enamoré, me desenamoré, estuve a punto de casarme, me fui del pueblo. Estuve viviendo en León. Luego volví, me enamoré de nuevo, me casé… Lo que todo hijo de vecino hacía en su vida en un pueblo como este.

- (Anciana) En la comarca de Orduña siempre se había trabajado el campo. Al estar en la cuenca del río Horcajo, el trabajo de la huerta era algo normal. No había vecino que no tuviera su parcela y su trabajo en el campo. La tierra había pasado de padres a hijos, y de hijos a nietos. Y "asín" debía de ser. Pero cuando vinieron los de aquella fábrica todo se acabó. Acabaron con Calatrava.

- (Hombre) Cuando ganó (Juan José) Lucas las elecciones en el 95, se trajo la fábrica de una filial americana a Orduña. Iba a dar mucho trabajo en la comarca, y iba a dejar mucho dinero en la zona. Me imagino que es la ventaja que da tener mayoría absoluta, no tienes que discutir con nadie qué haces con las cosas. Salió Calatrava, y aquí nos pusieron la gallina de los huevos de oro.

- (Anciana) El demonio… eso nos trajeron… (silencio)

Imagen a negro. 

(Abre con imágenes del pueblo) El municipio leonés de Calatrava de Orduña recibía con alegría la implantación de la nueva fábrica en España de la empresa Exporitex, filial en nuestro país de una conocida multinacional norteamericana, que se dedicaba a la construcción de pequeñas piezas de diversos elementos plásticos, recambios y partes de electrodomésticos, robótica, contando con laboratorio químico, maquinaria industrial, y que funcionaba además como centro de recogida de residuos tecnológicos.

Tras unos meses de construcción, la inauguración de la central acumulaba sonrisas y buenos presagios. 
(Imágenes del acto de inauguración de la fábrica).



Varios centenares de puestos de trabajo habían recaído en las gentes del pueblo y en los pueblos vecinos de la cuenca del Horcajo. Con la llegada de la fábrica, la vida en Calatrava de Orduña cambiaba a pasos agigantados.

- (Anciana) Aquellas tierras tenían vida debajo de esas piedras. Y nos las quitaron, y mataron esa vida. Aquello que hicieron fue matar a Calatrava. Y comprar con unos dineros el silencio del pueblo para el velatorio.

- (Hombre) A mí me tocó trabajar allí. Y a mi hermano. Todo era fácil y sencillo. En esa fábrica se trabajaba con algo que no conocíamos, que no sabíamos adónde iba ni para qué se usaba. Esa tecnología no era para nosotros. Pero el dinero que dejó en Calatrava nos hacía querer a ese lugar. Aunque si ese negocio en el que trabajábamos, o esa empresa, fuesen mal, aquí en el pueblo no nos íbamos a enterar.  Este era un trabajo. Lo que salía de él, para nosotros solo era una nómina.

Tras varios años de bonanza, algo sucedió que pasó desapercibido. Todos lo supimos, pero nadie pensó nada. Tampoco nadie estaba ahí para pensar algo. El director de la central murió. Había enfermado unos meses antes, y se había marchado a Barcelona, que era donde vivía su mujer. No llegaba a los cincuenta años, y el tiempo se lo llevó muy rápido. Se hizo un día de luto en la fábrica, pero allí no había pasado nada.

Pasó un año hasta que nos diésemos cuenta de que estaba pasando algo. Fue el mismo día que en la fábrica Tomás me dijo que su mujer estaba en estado. 

(Imágenes de vídeo casero de la fábrica, con los trabajadores bromeando, bailando y sonriendo ante la cámara. Imágenes de la central. La gente haciendo su trabajo, y la fábrica en funcionamiento. Los vecinos fumando en el exterior en los descansos. Imágenes de encuentros con las mujeres y los niños a la salida del trabajo)

- (Hombre) Saturno me dijo que habían venido a la central unos hombres muy raros, vestidos de blanco. Parecían astronautas cuando se ponían las escafandras. Habían bajado a las tripas de la fábrica, a los almacenes donde se guardaban los contenedores de residuos que llegaban por la noche de la planta de reciclado. Él trabajaba en una garita, y dijo que les había visto pasar con unos tubos fluorescentes, y que luego le sacaron de la garita sin dejarle terminar el bocadillo.

Aquel era el día de Tomás. La fábrica estaba de fiesta porque iba a tener un hijo una de las personas más buenas y queridas de la central. No quisimos decir nada de esto entonces, aunque por la noche les vimos pasar y salir con carretillas.

- (Anciana) Estar enfermo no es un mal. El mal es no hacer por la cura. En esta fábrica cayeron muchos enfermos Otros muchos cayeron malos…

- (Hombre) Habían pasado unas semanas y ya se acercaba el invierno. En mi sector habían caído dos compañeros. Venancio tenía problemas en la laringe y estaba ingresado en León. Hasta cierto punto nos parecía algo normal. Fumaba como un carretero. Lo de Alejo era más grave. Se había desvanecido en la comida unos días después. De repente, mientras comíamos, se cayó sobre el plato. Se lo llevaron. El silencio era lo que hacía la situación más grave. Mi jefe decía que no le pasaba nada. Ya nadie se acordaba del muerto...

- (Anciana) Los vecinos fueron cayendo poco a poco. Cuando el daño no duele, corre más rápido.

- (Hombre) Un día, en un reparto de material en el pueblo de Olambide, un pueblecito a unos kilómetros de Calatrava, me dijeron que había varios vecinos que habían acabado en el hospital, y que eran de la fábrica. Gente de la cocina y un secretario. No les conocía. Pero habían caído enfermos antes de la Navidad, como Venancio y Alejo. Yo no dije nada, pero me asusté. Algo raro estaba pasando.

En el trabajo solo nos dijeron que se iban a partir los turnos de trabajo. O mañana o tarde, pero nada de jornada intensiva. Prejubilaron a Domingo, mi tío, y a otra docena, y adelantaron vacaciones. Parecía que no querían que estuviésemos allí. Les estábamos estorbando, no teníamos que ver lo que hacían.

- (Anciana) No hay más ciego que el que no quiere ver, ni más estúpido que el que hace por que los demás queden ciegos.

- (Hombre) Los hombres de blanco ya eran uno más en la fábrica. A veces salían con bidones, o empujando mesas con ruedas donde llevaban cosas cubiertas con plásticos. Entraban por otra parte a la central, y no hablaban. Tampoco tenían cara. El pueblo estaba más silencioso que nunca esos días.

Así pasó toda la Navidad. Hubo cierre por vacaciones en la empresa y la fábrica se cerró. Pero allí adentro seguían viéndose luces. Aquellos hombres que iban de blanco y con escafandras habían tomado el control de la central.



- (Anciana) Yo le regalé a mi hija un jersey de punto para el bebé en aquellas navidades. Lo había estado tejiendo durante días, y era más un símbolo que otra cosa. Era la primera ropita del pequeño Iván, que aún no había nacido. Quería que su madre se lo pusiese, y cuando ya no le valdría, que lo colgase con un marco en la pared. No era nada raro, pero era algo especial. Era mi primer nieto, ¿sabe usted?, y era lo primero que hacía por él.

- (Hombre) Volvimos a la fábrica después de las vacaciones de Navidad, pero aquel lugar había sufrido una transformación muy grande. Muchas de las máquinas estaban selladas, y salas enteras precintadas. El trabajo se paraba a las 3, y ya no volvían a funcionar los generadores de las máquinas. Paramos la producción. Aquello duró solo tres semanas. Ya en Febrero el trabajo se terminó definitivamente. Se nos llamó uno a uno individualmente para informarnos de que la actividad de la empresa Exporitex y de la fábrica central de Calatrava de Orduña iba a cesar. Se nos hacía personarnos en el Ayuntamiento del pueblo el día 3 de Febrero para que se nos comunicara la decisión sobre nuestros empleos. Fuimos todos los del pueblo, salvo 34, según me dijo Antonio, el bedel del Ayuntamiento que nos tomaba nota a la entrada de la sala de reuniones del consistorio. Venancio y Alejo eran dos de ellos. Venancio se sabía que tenía cáncer, de Alejo no se sabía si tenía ya nada por lo que quejarse… Ese día Tomás no dejaba de toser. Su cara era la de aquel que no estaba al cien por ciento allí. La de alguien que se estaba yendo, con la mirada, a algún otro sitio.

En esa reunión nos dijeron que la fábrica no iba a abrir más. Que los hombres de laboratorio de Exporitex, los hombres de blanco, habían inspeccionado la central, y que allí no se podía seguir trabajando. No dijeron nada más. Solo sacaron los cheques, con nuestros nombres. Nos dijeron que nos pusiéramos en fila, gritaban nuestro nombre, y salíamos a recoger aquel papel. Cuando me nombraron a mí, salí a por el cheque a recibirlo de manos del jefe. A su lado reconocí por la mirada a uno de los hombres de blanco que habían estado por la central. Me miró un tiempo, luego bajó la mirada, y se movió afuera. Su mirada también era de las que parecía que se estaban yendo a otro lado, lejos. Como pidiendo perdón. 

- (Anciana) Con unos millones uno se puede comprar una parcela. Pero a la vida le sobran muchos duros, y cada vez tiene menos pesetas. Mi hija estaba sufriendo mucho por todo aquello. Lo que fuese que crecía dentro de ella ya no era un niño, era el mayor de los males: el miedo. Y contra eso no hay cura. 

- (Hombre) Cuando salió de aquella reunión Tomás tosía más y más. Al día después me enteré de que después de haberle dejado con su mujer fuera del Ayuntamiento, le había dado por ir al Clínico, de urgencias. No había vuelto por casa esa noche, y al día siguiente los miembros de mi cuadrilla de la planta de la fábrica no sabían nada de él. Yo sabía que sus ojos ya iban por otro camino, pero no sabía que le llevaban tan rápido. Su mujer no respondía tampoco en casa, y era extraño que fuese así estando en estado. Algo pasaba con Tomás, y no me gustaba ese nuevo camino.

- (Anciana) Mi hija nunca había visto tanto dinero junto en la vida. Pero eso era todo lo que no quería de la vida. Aquello era el mal. Tampoco veía a su marido aunque lo tenía delante. Él se había dejado la vida en algún sitio, y lo peor es que sabía que ya no la tenía, se le estaba escapando, y era consciente de que mi hija no podía ya hacer nada.



______________________________ por mJ_ y Santi Ivar

lunes, 2 de enero de 2012

Será

A veces las ausencias me dan mucho miedo. A veces me ayudan a sentir las cosas con mayor claridad.
A veces decir en alto ciertas cosas resulta más difícil que simplemente reconocerlas que están ahí.
Y a mí me cuesta cada vez más no decir las que llevo conmigo dentro. 


A veces me cuesta sentir miedo. A veces no dejo de tenerlo si pienso en que puedo volver a perder otra vez.
A veces cuando no estás es cuando más seguro estoy de lo que echo de menos si falta tu presencia.
Y se me acumulan los buenos momentos que aún me quedan por vivir.






¿Lo que queda?.
¿Lo que será?.

Lo que empieza siendo.
Lo que ya empieza a ser.





miércoles, 7 de diciembre de 2011

Elvis ha salido del edificio


Y llegan los flashes de los fotógrafos, los empujones de los cámaras. Los periodistas agitan sus brazos como ramas de otoño en busca de la ruptura total o parcial del silencio de la estrella. Los gritos son ensordecedores.
Aquí y allá: “una foto por favor, míranos, aquí, a este lado!!”, “¿qué opinas de esas últimas fotografías?”, ¿estás trabajando en algo nuevo?”, “Te quieroooo!!!”…


La locura de la gente al otro lado se manifiesta de una forma parecida. Parece que el pasillo que forman entre ellos los dos grupos de exaltados es arrasado por un huracán, por una ola que nos salpica a todos irremediablemente.

El auto al final de la ensenada es el castillo inexpugnable. El esperado hogar. “Home, sweet home”.

La magia del momento, aunque no se ve, se distingue entre la brisa del movimiento sensacional. El pelo se vuela, la yema de los dedos se enrojece ligeramente y el corazón, sumiso, se lanza a patear nuestras costillas como también nosotros pateamos a los que nos ofenden. Los ojos de la masa son solo uno. O dos. Mis ojos no se encuentran con nigunos otros, y es solo si SUS ojos se encuentran con los de alguien, cuando se produce el acto. La magia ha penetrado.

Y un instante después, solo unas décimas de segundo, cuando ya ha pasado el momento, se siente el frío que deja una despedida. 

Y una burbuja se apodera de nosotros.

Zarandeada por nuestro pensamiento.

Ya nada volverá a ser igual que antes…

________________________________________________

La nube de fotografos ya se ha ido; la gente es un poquito más feliz.

La estrella se ha marchado tan rápido como vino, o quizá más. Pero al resto le da igual.

Yo sigo observando, en el mismo sitio, con mi americana puesta y las manos metidas en los bolsillos del pantalón. La magia pasó. Como pasa en un western la gran boluta del desierto. La puedes seguir, hasta que se pierde en la marea del humo oscuro y sucio de la ciudad.

Pero ahí no nos quedamos nosotros. No morimos ahí.
Las estrellas existen. Y van mucho más allá de la carne y el hueso. Somos cazadores de estrellas (y quién no entienda el concepto quizá deba buscar la catarsis que le lleve a saber por qué está aquí).



No sé si esto forma parte de mi trabajo. Pero mola.
Quizá ese será nuestro lugar, el del espectador omnisciente, o al menos el de espectador.

Yo aún así, sigo buscando el camino que me lleve a ese lugar. El de la estrella.
La estela.

Porque soy estrella.
Como tú.







viernes, 2 de diciembre de 2011

Trébole

Hoy me he levantado flamenco. 
Hacía ya tiempo que no me pasaba por aquí, a dibujar una sonrisa con los carriles que quedan entre las palabras que se precipitan al yermo y árido espacio vacío. Si acaso se venía uno a pulsar teclas con dedos plomizos, cayendo las palabras como un chirimiri de abril de lágrimas de lluvia, que chispean y calan hasta los huesos, mojándote hasta en lo más profundo.

Pero ahora, mis ojos verdes de amianto se encienden con chispas que a diario saltan desde el pecho, al mismo tiempo que de las sonrisas. Vamos, que ahora que ya te has levantado, te has sacudido de los pantalones el polvo que quedó incrustado tras la caída, te has recolocado la chaqueta y te has abrochado el primer botón de la misma, miras hacia adelante decidido. 

Y así, abriendo los brazos en cruz con las palmas de las manos hacia arriba, como queriendo retener y sujetar todo el peso de las nubes sobre los hombros, un cosquilleo en la nuca te hace sentir placer y te lleva la cabeza para atrás, para hacer caer tus párpados ante la mirada firme del cielo que se enfrenta a uno, y sentirse así más fuerte. 
Impulsado para que tus ojos sean los faros de luz halógena que acaben con la oscuridad de cualquier sitio al que te acerques.

Ahora que ya no dudas de tus dudas, y que has dejado de esperar el paso de un nuevo tren, notas que el mundo late bajo los pies, y has conseguido el éxito que necesitabas, dejar marcados los tacos en la tierra, y hacer que tus pasos formen parte del camino.



Y así voy yo ahora, moviéndome entre "siempre" y "jamás", y lo que quiera que haya entre medio de los dos. 

Repensando el futuro, y viviéndolo desde el presente. Como si pasaras los ojos por el recorrido de tu vida, mirando hacia atrás las fotos que han guardado tus instantes (la captación de tus sonrisas y su colección de grandes éxitos), y de repente un efecto evaporase poco a poco la figura de aquellos que reaccionaban contigo, apostados al otro lado de la imagen. Para jugar contigo a aquello del "¿qué será?".
Pero no me importa. Siempre me gustó el desequilibrio en las fotos.






Y así, caminando sigo de esta guisa. Con un bigote de lápiz sobre los labios y un traje de franela gris, mirando a los ojos de Marieta, la Audrey Hepburn que parió el Estado cañí, sonriéndola entusiasmado, porque graciosa le canta ella a un trébole, al que dice que quien sea "el que te encuentre, sabrá vivir feliz".



sábado, 8 de octubre de 2011

POR UNA CABEZA (II)

JARDIN CASA DE MARTA EXT - DÍA

En el jardín de la casa, se encuentra de pie MARTA rezando
con los ojos cerrados. Lleva una bandeja en las manos. Sobre
ella está el periquito muerto.

MARTA
Dale, Señor, el descanso eterno, y
brille ante sus ojos la luz
perpetua... Amén.

En un agujero en el suelo, MARTA introduce al periquito, y
lo entierra echando encima con una pala la tierra que está
levantada.

MARTA
Adios Collin. Te echaré de menos...
(sollozando) Hasta siempre mi
amor...

MARTA echa a llorar.


HALL CASA DE MARTA INT - DÍA

MARTA lleva puesto un vestido ceñido negro, completamente
vestida de riguroso luto. Se mira en el espejo con cara
triste. Se pone unas grandes gafas de sol, y ve cómo resbala
por su cara una lágrima. Se la seca con la mano. Abre la
puerta, se santigua ante el espejo, y se va.


SALÓN CASA LUIS INT - DÍA

LUIS se encuentra dormido sentado a la mesa del salón,
roncando. Está con todos sus vehículos de la II Guerra
Mundial sobre la mesa.

El gato se sube a la mesa junto a él. Tratando de
despertarle le maulla. LUIS se mueve ligeramente, le echa, y
sigue durmiendo. El gato se va.


JARDIN CASA DE LUIS EXT - DÍA

El gato deambula por el jardín de la casa de LUIS, y pega un
salto sobre el muro que le separa de la casa de MARTA.


JARDIN CASA DE MARTA EXT - DÍA

El gato corre persiguiendo a un pájaro que se encuentra
dando saltitos en el jardín de la casa de MARTA. El gato se
para sobre una zona de tierra movida, y empieza a husmear.
Escarbando, encuentra el periquito muerto de MARTA, al que
coge con la boca, y se lo lleva. El gato sale del jardín de
MARTA con el periquito en la boca por los barrotes de la
puerta de la entrada.


SALÓN CASA LUIS INT - DÍA

LUIS se despierta de golpe tirando la réplica de una moto Cushman
53 que tenía sobre la mesa. Desperezándose se levanta y se
dirige al jardín.


JARDIN CASA DE LUIS EXT - DÍA

LUIS se estira en la puerta del jardín, observando al gato
que está jugando con algo a unos metros de él.
LUIS se acerca al gato y ve que tiene algo en la boca. LUIS
le agarra y comprueba horrorizado que lo que lleva el gato
en la boca es el periquito tropical de MARTA.
LUIS se pone a gritar como una bestia y agarrando al gato lo
levanta y empieza a dar vueltas con él.

LUIS
¿¡¿Pero qué has hecho, maldito
gato?!? (gritando como un loco)

LUIS lanza al gato por los aires, enrabietado, y coge al periquito para
comprobar que está muerto.
LUIS se lanza al suelo de rodillas, bajando la cabeza con
resignación.


SALÓN CASA LUIS INT - DÍA

LUIS se encuentra sentado en el salón, tirado sobre la mesa,
Mirando al gato, que está sentado frente a él, mirándole.

LUIS
¿Qué hago yo ahora, eh?. Dime, ¿qué
hago contigo?. ¡Dios!, MARTA me va
a matar... Y después te matará a ti.

LUIS se tumba pegando la frente sobre la mesa, mientras el
gato se acerca a ronronearle. Entonces, LUIS levanta la
cabeza, mira al gato y le habla.

LUIS
Se me ha ocurrido algo... Es...lo
único que puedo hacer...

LUIS se levanta, agarra al gato y le sonríe malicioso.


HABITACIÓN LUIS INT - DÍA

LUIS se encuentra de espaldas, abriendo la puerta del
armario. Saca de él una bata blanca.
Cierra el armario, se gira y se coloca la bata. Se va.


BAÑO CASA LUIS INT - DÍA

LUIS entra en el baño de su casa. Enciende la luz. Se queda
mirándose con una sonrisa de lado en el cristal del armarito
de baño. Abre la puertecita del mismo.
De él saca gasas, alcohol, unas tijeras, una jeringuilla y
una mordaza para cubrirse la boca. Coloca todo dentro de una
cesta de mimbre que lleva consigo. Cierra la portezuela y se mira en
el espejo con el ceño fruncido y gesto muy serio. Sale del
baño.


COCINA CASA LUIS INT - DÍA

En la cocina, LUIS agarra un delantal, y se lo coloca por
encima de la bata, atándoselo a la espalda. De un cajón toma
la tabla de cortar, y de otro saca un cuchillo fino y una
cerilla. Lo guarda dentro de la cesta. Sale.


SALÓN CASA LUIS INT - DÍA

LUIS enciende la luz del salón y deja las cosas que trae en
la cesta de mimbre sobre la repisa de la chimenea, que está encendida.
Quita de encima de una larga mesa los candelabros y los
vehículos de la II Guerra Mundial con los que estaba
jugando, y coloca sobre ella un mantel de hule transparente.
Sobre la mesa protegida con el hule coloca las herramientas
de la cesta, con mucho orden y precisión.
LUIS toma uno de los candelabros que había retirado y lo
coloca sobre la mesa, delante de él.
LUIS se va.


PASILLO CASA LUIS INT - DÍA

LUIS camina a lo largo del pasillo sombrío y sin luces
empujando una camarera con ruedas que trae una bandeja
grande con una tapa que la cubre.

PLANO SUBJETIVO DE SEGUIMIENTO:
Trayectoria de la camarera con ruedas por el pasillo,
llegando a la mesa larga de la chimenea.


SALÓN CASA LUIS INT - DÍA

LUIS deja la camarera junto a la mesa, coge la bandeja y la
deja en el centro de la mesa, delante del candelabro.
LUIS toma la cerilla, la enciende con un chasquido sobre la
mesa, y enciende con buen pulso la vela del candelabro.
Apaga las luces del salón y cierra las cortinas.
Coge la jeringuilla y comprueba que el líquido sale
correctamente por la aguja apretando el émbolo. LUIS coloca
la aguja unos segundos sobre la llama de la vela, y la deja
sobre la mesa.
Agarra unos guantes de látex y se los coloca con parsimonia.
Se coloca la mordaza sujetándosela tras las orejas, para
cubrirse la boca. Retira la tapa de la bandeja, y se
santigua.

PPLANO:
LUIS agarra la jeringuilla de nuevo y comienza a proceder,
con sudor sobre su frente.


PUERTA SALÓN CASA LUIS INT - DÍA

PLANO GENERAL ACERCANDO ZOOM LIGERAMENTE:
Se acerca a una puerta cerrada. Se escuchan arañazos sobre
la puerta y los lamentos de un animal.

PRIMERÍSIMO PRIMER PLANO:
Una gota de cera deslizándose sobre la vela.

FUNDE A NEGRO.


HALL CASA DE MARTA INT - NOCHE

ABRE DE NEGRO:

MARTA abre la puerta de su casa y deja las llaves sobre el
mueble del recibidor. Se quita la boina, el abrigo y el
foulard y los cuelga en el perchero. Se mira en el espejo
con cara de tristeza.


SALÓN CASA MARTA INT - NOCHE

MARTA entra al salón y enciende la televisión. De pie, se
saca las botas de los pies al mismo tiempo que se quita los
los pendientes. Rodea el sofá para dejar los pendientes en
el joyero, y levanta la vista hacia el lugar donde está la
jaula.
Ahí está su periquito, embalsamado, con las alas
abiertas sobre su columpio, balanceándose. La jaula tiene
entre sus barrotes puesto un trocito de manzana Granny
Smith.
MARTA comienza a chillar histérica.


SALÓN CASA LUIS INT - NOCHE

LUIS se encuentra sentado en el sofá mirando en la televisión
tranquilo una película en la que está chillando una
joven.
Está comiendo muslos fritos de pollo rebozados, y aún lleva
puesto el delantal y la bata.
Entra el gato, que lleva un collar isabelino, y se sube de
un salto al sofá.

LUIS
Noooo. Para ti no hay nada.

El gato maulla y se tumba junto a Luis, que le acaricia.

LUIS
¡Ah!, ¿que todavía tienes ganas de
seguir ultrajando pollos ajenos?

LUIS se ríe, y sigue comiendo.

LUIS
Qué narices tienes. A ver si con
eso puesto dejas de hacer
trastadas. No veas lo mal que me lo
has hecho pasar. Menos mal que
Marta no se va a dar ni cuenta...

LUIS acaricia al gato, mientras suenan las campanadas del
reloj de pared dando la hora en punto.


SALÓN CASA MARTA INT - NOCHE

MARTA se encuentra tirada en el suelo del salón de su casa
desmayada, delante de la jaula de su periquito, que sigue
balanceándose muerto en su columpio, mientras suena el reloj
de cuco dando las doce.

FUNDE A NEGRO.

POR UNA CABEZA (I)

HABITACIÓN LUIS INT - DÍA

LUIS(25) está durmiendo en su cama cuando su gata se sube a
ella de un salto y le despierta.

LUIS
Uuuuuh.... Buenos días, princesa...

LUIS se despereza y es estira, abre un ojo, y salta
corriendo hacia la ventana al escuchar que se cierra la
puerta de la casa de al lado.

Desde ahí ve a MARTA(25) salir de su casa y subirse al
coche.

LUIS
Uuuh... Princesa...

LUIS se da la vuelta, acaricia al gato que está tumbado
sobre la cama, y se mete en el baño.

LUIS
Marta, Marta, Marta, Marta...


COCINA CASA LUIS INT - DÍA

LUIS está preparado para salir de casa, tomando un poco de
zumo en la cocina.
Deja el vaso en el fregadero, coge una manzana del frutero,
se pone la chaqueta y se va.


CALLE URBANIZACIÓN EXT - DÍA

LUIS sale de casa con paso ligero mordiendo la manzana por
el camino. En la calle, se cruza con MARTA que acaba de
aparcar el coche.

LUIS
Hola Marta. Buenos días.

MARTA
Buenos días Luis. ¿Qué tal?

LUIS
Muy bien. Voy de camino al kiosko,
que hoy sale la última entrega de
la colección de vehículos de la
Segunda Guerra Mundial. Y este es
mi favorito, el Kübelwagen.

MARTA
¡Oh!, qué... curioso... ¿Cubelqué?

LUIS
Kübelwagen. Es la versión militar
del escarabajo. Es genial.

MARTA
Sí, sí, tiene que serlo...
Maravilloso...

LUIS
Por cierto, ¿cómo está tu pájaro?

MARTA
¿Mi Collin?. Bien, está bien. Ya
superó su crisis.

LUIS
Claro. Es lo que tiene un periquito
epiléptico.

MARTA
Pero está ya bien. Me dio un buen
susto. Yo creía que iba a ser algo
del clima. Como es un periquito de
anteojos tropical...

LUIS
Ya... que no ve bien, ¿no?

MARTA
Oye, ¿y qué tal tu gato?

LUIS
Pues bien, supongo... Aún no hemos
discutido. Llevamos bien la
convivencia juntos.

LUIS se ríe.
Si quieres te lo puedo dejar algún
día, mientras estoy en el trabajo.

MARTA
No creo que pegásemos. ¿Un gato que
se lleva bien con un chico raro?,
no sé...

MARTA se echa a reír.

LUIS
Pues yo creo que me llevaría bien
con tu pájaro.

MARTA
Sí, mi Collin es muy majo. Y además
su fruta favorita es ese tipo de
manzana.

LUIS
Granny Smith. Chico listo.
LUIS pega un gran mordisco a la manzana.

Bueno, me voy ya. Nos vemos.

MARTA
Cuando quieras. Adiós.

LUIS se va hacia el kiosko. MARTA camina hacia su casa.


HALL CASA DE MARTA INT - DÍA

MARTA entra en casa y deja las cosas en el mueble del
recibidor.

MARTA
¡Cuchi, cuchi!, ¿Cómo estás mi
cielo?

Marta se quita el abrigo y lo cuelga en el perchero. Se mira
en el espejo y se sonríe.


SALÓN CASA MARTA INT - DÍA

MARTA entra en el salón de su casa y camina hacia la jaula
del periquito con una sonrisa en la cara.

MARTA
¡Ay!, mi cosita. ¿Qué hace mi
cosina guapa?

Al acercarse a la jaula, MARTA se da cuenta de que el
periquito está tumbado en el suelo de la jaula.

MARTA
¿Collin?. ¿Qué te pasa mi amor?.
¿Por qué no te mueves?. ¡Collin!

El reloj de cuco de la pared se pone a sonar. MARTA se gira
asustada. Vuelve la mirada a la jaula, y la abraza. El
periquito está muerto. MARTA echa a llorar.